Veo en tus ojos el dolor

Carta a quien se aferra a una relación destructiva…

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Veo en tus ojos el dolor.
Veo en tus manos la ansiedad.
Escucho entre tus palabras el silencio de lo impronunciable, pero quieres gritar.
Siento que esperas que alguien te diga lo que quieres escuchar. Pero eso no sucede.
Por el contrario, todos a tu alrededor invalidan tu amor, vuestro amor, y lo tachan de enfermedad, de obsesión, de locura… y tú dudas, te sientes culpable, y sufres, porque no sabes qué es verdad y qué no, quién tiene razón, ellos o tú, qué le pasa a tu corazón que te traiciona con decisiones incomprensibles a tu cordura, y que de ninguna forma te hacen sentir bien y en paz.

Duele.
Duele tanto que quieres dejar de sentir.
Duele tanto que quieres dormir para siempre.
Duele tanto que maldices el momento en que lo conociste, y maldices tu destino cruel de no poder vivir el amor que crees sentir a su lado.

Porque lo crees. Sí, eso quieres creer. Porque nadie te enseñó antes en qué consiste el amor.
El “amor”, siempre utilizado con tanta facilidad, lo desvirtuaron, y ya cualquier relación de pacotilla quiere enmarcarse en ese cuadro.
Pero no es cierto.
Debes saber, amiga, que no es cierto. Te engañaron.

El amor no es el cuento de hadas, ni tampoco la telenovela de turno.
No es un “te amo más que a mi vida”, ni un “sin ti no soy nada”.
El amor empieza en ti.
Ese amor que ignoraste hace tiempo, en pro de una “historia de amor” que nunca hizo justicia a su título.

El amor es respetarte, el amor es estar tranquila y en paz todos los días, el amor es compartir todo lo bueno de cada uno, y estar felices por ello. El amor es un dar-dar.

El amor no son celos, reclamos, inseguridades, desconfianzas, persecuciones, engaños, gritos, insultos, maltratos a tu esencia como ser humano. El amor no implica cambiar tu esencia ni anular tu persona. Eres como eres, sois como sois.

¿Qué vas a hacer con todo ese “amor” con el que dices sentir por el hombre que te lastima?
¿Qué va a hacer él cuando se sienta arrastrado a buscarte de nuevo, pasando por alto todo vuestro pasado infeliz, y creyendo que esta vez será diferente?
¿Qué vais a hacer los dos, almas frágiles y solitarias, para cerrar con cariño lo bonito que tuvieron un día?
¿Cómo vais a cerrar la puerta a una relación que sólo os aporta dolor, dolor y más dolor?

¿Quién eres tú? ¿Quién es él?
¿Hay un malo de la película? No. Hay dos seres incapaces de decidir cuándo decir “basta”, que no conocen el significado del verdadero amor, porque aún no lo han vivido.

No puedes amar a alguien si primero no te amas a ti mismo.
Tú no te amas a ti misma. Él no se ama a sí mismo.
Uno no castiga a quien ama. Dejad de castigaros los dos.

Hoy no ves horizonte, crees que nunca sentirás lo mismo de nuevo, crees que el amor estaba ahí y merecía la pena recuperarlo, luchar por él a como diera lugar.

Ríndete.
Nada de eso es cierto.

Entierra esa historia, deshazte de todo vínculo, y abre un capítulo nuevo en tu vida que se llame como tú. Sólo tú eres importante ahora, tu corazón necesita cuidados de emergencia, y sólo tú puedes dárselos mimándote, protegiéndote, sanando con el tiempo y dándote otra oportunidad, sin reclamos, sin reproches, sin sentimientos de culpa. Porque no puedes hacer lo que no sabes hacer, porque no puedes reconocer lo que no conoces. Date tu tiempo, y la vida pondrá en tu camino nuevas oportunidades de aprender, de amar y ser amada.

Sal de esa burbuja de tormento, ábrete a la vida que te espera, que siempre será mejor, y cuando suceda, me dirás “tenías razón”.
Créetelo desde ahora, y llegará antes de lo que piensas. Te lo prometo.
Yo pasé por lo mismo, por eso lo sé.

Fuerza, amiga.

1 comentario de “Veo en tus ojos el dolor”

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